Los cuatro temperamentos
PrincipianteDos personas reciben la misma mala noticia. Una está hablando de ello a los pocos segundos y ya lo ha dejado atrás para la cena; la otra apenas dice nada y sigue dándole vueltas una semana después. Ninguna de las dos está siendo difícil. La tradición clásica tiene un nombre para esa diferencia — temperamento — y una manera de ordenarla que lleva dos mil años en uso. Este curso enseña ese esquema con honestidad, lo que significa empezar por lo que no es. La teoría de los temperamentos viene de Hipócrates y Galeno, la recogieron después los autores cristianos de formación, y la fisiología que hay debajo — cuatro humores corporales, sangre y bilis amarilla y bilis negra y flema — es falsa como medicina y se sabe falsa desde hace mucho. No es psicología moderna validada; hoy los investigadores usan modelos de rasgos como los cinco grandes. Lo que sobrevive, y la razón por la que el esquema todavía merece una tarde, es la observación que codifica: las personas difieren de manera constante en la rapidez con que reaccionan y en cuánto les dura una impresión. Esos dos ejes dan cuatro combinaciones, y esas cuatro son los temperamentos. El sanguíneo reacciona rápido y olvida rápido. El colérico reacciona rápido y retiene. El melancólico tarda en reaccionar y retiene durante muchísimo tiempo. El flemático tarda en reaccionar y suelta con facilidad. Cada uno tiene su pista: un episodio que dibuja el retrato — cómo aparece el tipo en una reunión, en una discusión, en una amistad, bajo un plazo — y un episodio sobre la parte difícil, el punto ciego característico, el vicio que crece ahí de forma natural, la virtud que lo corrige y cómo trabajar junto a alguien hecho al revés. Cuatro cosas que el curso se niega a hacer. No va a ordenar los tipos por calidad; no hay un temperamento mejor y todos alcanzan todas las virtudes por caminos distintos. No va a tratar el temperamento como destino; es la materia prima, y el carácter es lo que construyes encima, razón por la cual un temperamento no excusa nada. No va a darte una etiqueta para colgarle a tu pareja, a tu hijo o a tu colega — esto es una herramienta para leerte a ti. Y no va a dejar que un retrato pase por un diagnóstico: melancólico no es depresión, colérico no es un trastorno de ira, flemático no es pereza, y el ánimo bajo persistente o la ira incontrolada son asunto de un médico y no de una tipología. Curso complementario: El desarrollo de las virtudes humanas, que recoge donde este se detiene.
Contenido del curso
Examen de certificación
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Los cuatro temperamentos
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Los cuatro temperamentos
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